Pez ángel

Pez ángel

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Pez escalar

El pez escalar (Pterophyllum scalare), también conocido como pez ángel, es uno de los peces de agua dulce más emblemáticos de la acuariofilia. Perteneciente a la familia de los cíclidos, destaca por su elegante silueta, más alta que larga, y por sus desarrolladas aletas. Su cuerpo comprimido lateralmente le permite desplazarse con elegancia por el agua, una característica distintiva de la especie.

Su coloración varía desde tonos plateados hasta matices azulados, en ocasiones acompañados de patrones marmoleados. Su elegante silueta y su comportamiento social lo convierten en una de las especies más populares en acuariofilia.

Pterophyllum scalare pertenece al género Pterophyllum, que también incluye a Pterophyllum altum.

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Hábitat natural del pez escalar

Originario de América del Sur, el pez escalar vive en grupos en aguas tranquilas de ríos de Brasil y Colombia, donde la abundante vegetación le proporciona tanto zonas de descanso como numerosos refugios.

El pez escalar salvaje representa la forma natural de la especie y su comportamiento sirve como referencia para su mantenimiento y cría en el acuario. Reproducir estas condiciones en un acuario, con agua dulce y estable, abundante vegetación y espacio suficiente, es esencial para favorecer su salud y bienestar.

Acuario adecuado para el pez escalar

El tamaño adulto del pez escalar, de 15-20 cm, requiere un volumen mínimo adaptado: un acuario de 100 litros para una pareja y de 200-300 litros para un grupo de 4 a 6 ejemplares, con el fin de proporcionar suficiente espacio para nadar y limitar el comportamiento territorial.

Las plantas, las zonas abiertas y una filtración de calidad ayudan a mantener el agua limpia y a reducir el estrés. La temperatura y la dureza del agua deben mantenerse dentro de los valores adecuados para el pez escalar. Combinar una vegetación densa con espacios abiertos para nadar contribuye a proporcionar un entorno adecuado.

Alimentación del pez escalar

El pez escalar necesita una alimentación variada para favorecer su crecimiento, su longevidad y mantener la intensidad de sus colores. Acepta gránulos y escamas de calidad, así como alimentos vivos o congelados, como larvas de mosquito rojas, artemia o dafnias.

En los peces escalares jóvenes, una alimentación rica en proteínas favorece un desarrollo adecuado. Se recomienda alimentar a los escalares 2 o 3 veces al día, en pequeñas cantidades, para preservar la calidad del agua y mantener un entorno limpio.

Comportamiento y sociabilidad del pez escalar

El pez escalar es un pez territorial, especialmente el macho durante el periodo de reproducción. Vive en grupo, lo que ayuda a limitar las tensiones internas, aunque puede establecerse una jerarquía en función del tamaño o la edad de los ejemplares.

Para favorecer una buena compatibilidad con otros peces, se recomienda elegir peces pequeños y pacíficos, como el neón o el cardenal, y evitar especies demasiado activas o que puedan atacar sus aletas.

Reproducción del pez escalar

La reproducción del pez escalar es un proceso fascinante. La hembra deposita los huevos sobre un soporte de puesta, generalmente una planta de hojas anchas. El macho los fecunda y participa activamente en su vigilancia.

Para obtener alevines viables, el acuario debe disponer de agua limpia, estable y correctamente filtrada, además de un volumen suficiente para la pareja. El éxito de la reproducción depende de la formación de una pareja compatible, cuyos ejemplares presenten comportamientos armoniosos y cooperativos.

Mantener unas condiciones próximas a las de su hábitat natural también favorece el desarrollo de los huevos y la supervivencia de los alevines.