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Los peces de agua fría son especies resistentes y adaptadas a temperaturas moderadas. Necesitan un volumen de agua suficiente, una oxigenación constante y un agua estable para desarrollarse adecuadamente.
Estas especies no necesitan calentador, pero el acuario debe situarse en una estancia con una temperatura moderada y protegerse de las altas temperaturas estivales, que reducen la concentración de oxígeno en el agua.
Carassius auratus
El precio es por un solo animal. Foto no contractual.
DisponibleCarassius auratus
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DisponibleCarassius auratus var. shubunkin
Carassius auratus
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DisponibleEl metabolismo de los peces de agua fría depende directamente de la temperatura del acuario. La mayoría de las especies son omnívoras y se benefician de una alimentación variada.
Para los goldfish japoneses, de cuerpo compacto, se recomienda utilizar gránulos de hundimiento para limitar la ingestión de aire, una causa frecuente de trastornos de la vejiga natatoria. La alimentación puede complementarse con alimentos congelados, como artemia o dafnias, para estimular su vitalidad e intensificar sus colores.
Estos peces son naturalmente sociables y activos. Nadar y explorar el entorno son comportamientos característicos que contribuyen a su bienestar. Las plantas deben ser resistentes, como las Anubias o los helechos de Java, ya que los peces dorados tienden a mordisquear o desplazar las especies más delicadas.
Un entorno estructurado, combinado con una alimentación adecuada, proporciona unas condiciones estables y seguras que favorecen la expresión de sus comportamientos naturales.
El mantenimiento de un acuario de agua fría se basa en tres aspectos esenciales:
La decoración debe estar estructurada con raíces y rocas sin bordes cortantes, proporcionando zonas de descanso y dejando al mismo tiempo un amplio espacio central para la natación.
Un entorno estable y una alimentación adecuada siguen siendo indispensables para garantizar el bienestar y el correcto desarrollo de los peces de agua fría.